
Corea del Sur, en octubre de 2025. Foto Bloomberg/Reuters.
Isabel Velázquez
Con la reunión entre Donald Trump y Xi Jinping programada para el próximo 24 de septiembre, la industria automotriz estadounidense puso sobre la mesa una petición concreta a la Casa Blanca, mantener las restricciones que hoy limitan la llegada de fabricantes chinos al mercado estadounidense.
Seis organizaciones que representan a fabricantes, proveedores y distribuidores enviaron una carta al presidente estadounidense para solicitar que se mantengan las restricciones que impiden a las empresas chinas vender, importar o fabricar vehículos en Estados Unidos.
Entre los firmantes se encuentran la Alianza para la Innovación Automotriz, MEMA y la Asociación Nacional de Concesionarios de Automóviles, cuyos integrantes consideran que permitir el ingreso de compañías como BYD podría generar ventajas para los fabricantes chinos frente a las empresas que ya tienen inversiones y operaciones en territorio estadounidense.
El reclamo también pone sobre la mesa dos preocupaciones adicionales, los empleos y la seguridad de los datos. Los grupos sostienen que una mayor presencia china podría desplazar puestos de trabajo y advierten sobre la información que pueden recopilar los vehículos conectados.
Mientras tanto, Estados Unidos mantiene aranceles superiores al 100% para los vehículos eléctricos fabricados en China, además de restricciones sobre determinadas tecnologías de conectividad en vehículos vinculados con empresas chinas.
La tensión aumentó ante la posibilidad de que BYD acompañe a Xi Jinping durante su visita a Washington, una situación que ha despertado cuestionamientos dentro del Congreso estadounidense.
Esta reunión del 24 de septiembre llega con una industria automotriz que ya fijó su posición y con una pregunta de fondo que va más allá de los aranceles, qué lugar tendrán los fabricantes chinos en el mercado estadounidense y bajo qué condiciones podrán competir.
